jueves, 15 de noviembre de 2018

CIBERGUERRA COMO FORMA DE LUCHA NO ARMADA


“La internet, red de redes, conexión de todos con todo”, es el estandarte de esta nueva era, símbolo de una formación social denominada Sociedad Digital o “ciber”, prefijo que denota el empleo de máquinas y que hizo mundialmente famoso, al escritor de ciencia ficción que lo popularizó, William Gibson, quien también contribuyó a crear otro entorno: el del “ciberespacio”, habitado por seres conectados mentalmente y a los que la manipulación de la información en su seno les dota de poder (Almirón, 2002, p.32).Visto el origen del ciberespacio como mito de la sociedad digital, también surgió la “ciberguerra”, que no es una guerra en el más clásico sentido de la palabra, en la que intervienen Estados, ejércitos y servicios secretos, sino que se materializa en un nuevo entorno, el de las redes digitales.

El problema que se plantea es que ante el desarrollo de la ciberguerra como forma de lucha no armada se hace necesario crear y reforzar las barreras o escudos cibernéticos que protejan nuestras instituciones militares e institucionales. A la ciberguerra sólo se le puede oponer la ciberdefensa activa apalancada con una sólida cultura de la ciberseguridad, conceptos y categorías que tenemos que acabar de articular sin retórica y sin ingenuidades, con la certeza de que no se podrá superar la guerra imperial en estas nuevas circunstancias desde la ignorancia o el prejuicio.


Desde la perspectiva del materialismo histórico, a cada modo de producción le correspondió un factor de producción; podemos decir, que el modo de producción esclavista estuvo determinado por el factor trabajo; la tierra fue lo determinante en el feudalismo; en tanto que el capitalismo ha sido determinado por el capital. En este modo de producción encontraremos diferentes facetas, entre las que destaca (por su complejidad) un tipo de  capitalismo donde la información es el factor principal, y que ha sido denominado como Capitalismo Informacional (Castell, 2001).

En los últimos diez mil años, en la humanidad se han producido tres grandes revoluciones:
la revolución agrícola (explotación de la tierra, lo artesanal) con un crecimiento lineal; la revolución industrial (la máquina, el motor, la electricidad) que provocó un crecimiento de carácter geométrico y la revolución post industrial (la información, el conocimiento) que ha provocado un crecimiento de carácter exponencial en diversos ámbitos de la humanidad.
Se trata pues, de una formación social denominada recientemente Sociedad de la Información y/o Sociedad del Conocimiento, como resultado de esta última revolución tecnológica. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICS) son el motor de esta nueva sociedad.
“La internet, red de redes, conexión de todos con todo”, es el estandarte de esta nueva era
, símbolo de una formación social denominada “Sociedad Digital” o “ciber”, prefijo que denota el empleo de máquinas y que hizo mundialmente famoso, al escritor de ciencia ficción que lo popularizó, William Gibson, quien también contribuyó a crear otro entorno: el del “ciberespacio”, habitado por seres conectados mentalmente y a los que la manipulación de la información en su seno les dota de poder (Almirón, 2002, p.32).
Visto el origen del ciberespacio como mito de la sociedad digital, también surgió la “ciberguerra”, que no es una guerra en el más clásico sentido de la palabra, en la que intervienen Estados, ejércitos y servicios secretos, sino que se materializa en un nuevo entorno, el de las redes digitales.
Se dice que la ciberguerra, dentro del ciberespacio es el quinto dominio de la guerra, junto a la tierra, el aire, el mar y el espacio. No cabe duda, que esta guerra real, mata cada día a cientos de personas inocentes en la Franja de Gaza, Afganistán, Irak, Libia, Siria, la frontera mexicana y dondequiera que se utilicen “drones”. En definitiva, la ciberguerra es una nueva forma evolucionada guerrerista, con un mismo objetivo: aniquilar sofisticadamentedentro del contexto mundial de la sociedad digital


A diferencia de la guerra convencional, la ciberguerra no se desarrolla en teatros de operaciones visibles. No hay frentes de batalla con elementos materiales, la guerra se

desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniformes y se mimetizan con los civiles. No se trata de ataques con bombas y proyectiles, sino de comunicaciones, algoritmos o bits, virus informáticos, ataques a los sistemas de mando y control, seguridad operacional, piratería electrónica, bloqueo de información e incluso guerra psicológica, como campañas de miedo.

EE.UU. admite incursión en la ciberguerra WASHINGTON, 12 de octubre.— Estados Unidos admitió por primera vez, la existencia de comandos militares para lanzar ataques en el ciberespacio, tan capaces como los que incursionan contra objetivos en el mar, la tierra y el aire.
Según el secretario de Defensa, Leon Panetta, el Pentágono responderá a cualquier ofensiva o amenaza exterior en el plano informático e incluso, está en condiciones de identificar y localizar a los agresores potenciales, informó PL.
Entre otras cuestiones, agregó que un grupo de expertos diseña nuevas "reglas" para determinar cuándo, cómo y dónde las fuerzas armadas pueden emprender una ciberguerra.
"Desarrollamos la capacidad de conducir operaciones efectivas para contraatacar las amenazas a nuestros intereses en el espacio cibernético", aseveró Panetta la víspera en Nueva York, durante una conferencia con empresarios sobre seguridad nacional.


Sus declaraciones difieren de la postura anterior del Departamento de Defensa, el cual insistía en que las actividades del Ejército estadounidense en la web solo tenían carácter defensivo.






Hasta la intervención de Panetta, los funcionarios del Pentágono nunca hablaron de las estrategias y armas disponibles para atacar a los blancos que la Casa Blanca considere enemigos.
Las palabras del Secretario de Defensa también corroboran numerosas noticias sobre la alta implicación de Washington en la creación de virus malignos usados en operaciones de sabotaje y espionaje informático contra países como Siria, Líbano, Sudán, Egipto e Irán, el más afectado por ese tipo de agresiones.

http://www.granma.co.cu/2012/10/14/interna/artic08.html

 

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